¿Likedependientes...? (Reflexión)

Ayer volvió a aparecer el tema en medio de una charla con un amigo, ese mismo tema que me ha llegado por varias vías. ¿Es la obsesión por los likes una necesidad de aprobación? Ese afán de ser aceptado, valorado, visibilizado ¿responde a una carencia que todos llevamos dentro en algún momento de la vida?


No me preocupa mucho el tema, aunque ahora que lo pienso hubo una vez un episodio que me dio que pensar. Es lo que tiene la red de redes.


Sí, me reboté un poco. ¿Qué harías tú si participas en un reto literario y recibes silencio por respuesta? ¿Ni un emoticón, ni un nada de nada? Que sí, que hay gurús literarios que no tienen tiempo para ver tu aportación, es lógico pero ¿siquiera un “gracias por participar”?...Y te entran ganas de coger el móvil y hacer como aquel personaje mítico en la historia del humor español, Gila, ese que hablaba con su teléfono:—. ¿Oiga? ¿Es el “ istagrán?” ¡¡Pues que se ponga, que tenemos que hablar!!

En fin, que no me hizo ni pizca de gracia aquel ignore y ya sé lo que me vas a decir:

─Uff, Ada, me decepcionas porque parecías distinta; ¿acaso eres otra “likedependiente”?




Pues no, no lo soy ( ¡y ay de mí si lo fuera!); pero en fin, que a veces cada cual tiene su momento sensible. Y el texto estaba muy bien elaborado, era temático… pero no me vieron.

El rebote se me pasó enseguida porque el beneficio fue grande. Lo que escribí fue el germen de otro relato que me ha dado más alegrías y el tiempo de la gurú literaria, a la que admiro por su generoso trabajo y con la que interactué solo aquella vez, probablemente no daba más de sí.


Por otra parte, en mis modestísimas redes sociales, a mí también se me pasan cosas y es que no tengo ya más ojos para tanto que hago. “Quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra", creo que dice el evangelio, así que me guardo mi piedra, desde luego.


Pero a lo que iba: en este mundo que juzga desde el sillón ¿qué más dan los likes si en el fondo tu propia acción es lo que vale la pena? ¿Se busca fuera esa palmadita en el hombro que no se da uno mismo desde dentro?¿Y qué más da que te aprueben si al día siguiente el bombardeo de la vida empieza otra vez y quizá ya nadie se acuerda de nada?




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