"La edad de la inocencia" :Reseña

Actualizado: 20 mar


A estas alturas, reseñar una novela como “La edad de la inocencia” no te parecerá ninguna novedad. Se ha hablado de ella en canales, blogs, fue llevada al cine… (aunque por cierto, no la he llegado a ver).


¿Qué te puedo aportar, por tanto, que no sepas, ahora que he acabado de leerla?


Imagino que ya conoces el argumento: En el encorsetado Nueva York de 1870, en el ambiente de las clases altas, el joven y acomodado Newland Archer, protagonista de la historia, acaba de comprometerse con la inocente May Welland; pero en la noche en que va a anunciarse la feliz noticia, conoce a Madame Olenska, prima de su novia y con un pasado un tanto oscuro a causa de su separación del conde Olenski.

A partir de ahí, ya puedes imaginar que la novela transcurrirá en torno a este triángulo de seres muy dispares.



¿Cómo es Archer? Por lo pronto, un eterno insatisfecho que no se resigna a una vida aburrida y predecible, que en principio pretende hacer de su futura mujer alguien con ideas propias y no la típica esposa conformista. Abogado de profesión, trabaja, sí, pero como él mismo reconoce, se limita a pasar por el despacho sin que se le exija mucho más, al igual que a otros jóvenes de clase alta. La presencia de Ellen Olenska, independiente en su forma de pensar, segura a pesar de su aparente fragilidad, diferente hasta en la forma de colocar las flores en su salón, le hará plantearse con fuerza su futuro.


¿Y la bella y adorable May? Plácida, obediente a su familia, tiradora de arco en su tiempo libre…A lo largo de la novela, no obstante y a pesar de su aparente superficialidad, se nos revelará como mucho más inteligente y calculadora de lo que podíamos imaginarnos.

Si te digo la verdad, he conocido a algunos Archers, en versión masculina y femenina: seres con la insatisfacción de fábrica y que a pesar de estar despiertos, miran el mundo desde la barrera. Y ceo que a alguna ya madura Ellen Olenska también.

Si hay que elegir a un secundario, me quedo con Ned Winsett. Por un momento me he sentido en conexión con este amigo de Archer, joven aspirante a literato, fracasado tras su primera publicación y reinsertado en periodista. La editorial rompe sus libros no vendidos para pasar a otra novedad más comercial . Triste ¿verdad?



Aunque el hierático y educadísimo matrimonio Van der Luyden también me parece magistral: “…atmósfera sin aire de una existencia perfectamente irreprochable, como se conservan en rosada vida en la muerte los cuerpos atrapados en los glaciares”.



En resumen, una sociedad hipócrita, que tolera infidelidades masculinas, pero que preferiría ver a la proscrita Ellen Olenska de vuelta con su marido aun sabiendo que su convivencia sería una pantomima…Una sociedad que quizá lo único que no perdona es la estafa a nivel financiero y donde las clases altas acabarán por cambiar, hecho del que nos dará testimonio un Archer ya maduro, al final de la novela.



Sin duda me ha gustado esta obra. Por lo que sé de su autora, Edith Wharton (1862-1937), conocía muy bien el ambiente de las altas esferas neoyorquinas y desde luego, muestra un retrato muy auténtico, aunque ella misma no fuera precisamente su prototipo: matrimonio sin éxito, vida azarosa, bisexualidad…


Después de haberla leído, intentaré ver la película, aunque generalmente las versiones en cine no suelen llenarme. Por lo pronto, a la morena y pálida Ellen Olenska la interpreta una rubísima Michelle Pfeiffer y a la bella May, de ojos azules y cabello claro, la morena Winona Ryder, así que empezamos al revés. Tampoco me encaja mucho Daniel Day-Lewis como Archer, pero en cualquier caso, esos detalles serán lo de menos. Si la filmó Scorsese, seguro que es magnífica.


¿Aún no la leíste? ¿Te animas a hacerlo? Ya me contarás.





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