¿El escritor y el dinero?(Pequeña reflexión postvacacional)



A ver, una pregunta, si es posible:

Te encanta crear y lo haces a diario, pero...

¿de qué vives? O sea, ¿con qué pagas la comida, la luz, el agua?


Porque seguro que hay por ahí en tu vida una fuente de ingresos que no es la pintura, la literatura, la fotografía…


Aunque sería tan ideal que a ti y a mí nos pagaran millones por crear ¿verdad? O más bien por ser la lengua y la voz del alma.


Pero tú sabes que no es así. En un mundo utópico y feliz (pero de verdad, no como el de Huxley) cada ser humano podría estar colocado donde quiere estar. Pero…


1/ Te gusta escribir y trabajas en una administración de Hacienda


2/ Adoras la fotografía y eres técnico de emergencias sanitarias


3/ Te fascina pintar y te ganas la vida como empleada en un supermercado, despachando fruta y verdura.


—Algo hay, sí. ¡Ay si yo te contara Ada…!


Pero no creas, quizá no sea tan malo porque todo nos nutre. A lo mejor, gracias a tu trabajo en Hacienda escribes un thriller donde la antagonista es una sensual narco encubierta que evade impuestos y el héroe un guapo inspector de Hacienda que sospecha de ella. O bien, haces impactantes fotografías (pidiendo permiso, por supuesto) de esas escenas conmovedoras con el bebé que nació en tu ambulancia. O pintas bodegones con naranjas que chorrean vida, solo porque las ves día a día en tu supermercado.


-Pues mira, ahí llevas algo de razón.


A mí me ha pasado en algún momento de la vida: he creído estar descolocada o ser la pieza de un puzzle que no encaja. (Bueno, para mí lo de no encajar, a fuerza de repetirse, ya me resulta una especie de deporte que practico con imbatibles marcas, pero eso sería materia de otro post). Sin embargo, también más de una vez he encontrado la felicidad en el cruce de los caminos. Así que en serio, aprovecha tus encrucijadas, solo las vives tú.


Pero a lo que iba: ¿y si no pasa nada por no vivir de lo que escribimos? ¿Y si tampoco pasa nada porque nos guste el dulce cuando lo que se lleva es la pimienta?


-¿Perdoooón?


Que digo que seamos fieles a lo que queremos transmitir, aunque esos temas no estén tan de moda como las fantasías de Rowling o nuestras novelas no reporten los mismos beneficios que le llegan a Megan Maxwell.¿Y sabes por qué hay que serse fiel?

Porque pasaría algo grave si malgastáramos esta corta vida creando por imposición de la moda…


-¡Pero qué pesimista, Ada! ¡Que estoy en la flor de la vida!


A ver, déjame terminar: que sí, que suena fatal, pero me refiero a que el tiempo pasa volando, así que más vale aprovecharlo, sin suspirar por unos euros que ahora, por lo menos, a lo mejor no van a dar para vivir; o peor aún, obligarnos como esclavos a ser parte de la pirámide literaria donde un grupo de faraones tienen ya asegurada su pretendida eternidad.


Y te digo, para acabar la parrafada: A lo mejor Papá Noel nos ha dejado un fajo de billetes pero lo ha puesto en otra habitación.


—No entiendo nada.


Pues me refiero a que bendigamos cada fuente de ingresos que hay en nuestra vida. Vale, que cada dos por tres estamos en crisis mundial pero lo cierto es que seguimos adelante.


Y que sí, que esas infinitas horas creando tu novela o tu poemario no tienen precio, pero lo que das te va a llegar, por este o por otro camino. Mientras tanto, ¿y si creamos, sin angustia, aquello que nos llama para ser creado? ¿Nos merecemos al menos eso?


—Anda que vaya post te has marcado, Ada, hija, rarísimo…Las vacaciones te han afectado pero no sé si para bien.


Pues yo lo veo super positivo e incluso relajante. De hecho me lo voy a releer para tenerlo presente. ¿Repites conmigo? : el valor no se mide en dinero, ni en ingresos, ni en seguidores, etc.etc...


Y sobre todo, lo dicho: nadie tiene derecho a quitarnos nuestro poquito de libertad. (Y si no... que se lo digan a Mel Gibson-WilliamWallace-Braveheart)






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