Antonio Gala: De amantes y amados...

Actualizado: 23 ene

Seguro que conoces la famosa anécdota que ha contado tantas veces el escritor Antonio Gala.

Resulta que el autor de “La pasión turca” se encontraba entre amigos en casa de una famosa actriz y como la fiesta languidecía, propuso un juego: escoger a uno de los presentes y votar en secreto qué tipo de persona era en el amor: ¿Amante o amado?


Para su sorpresa y cuando llegó su turno, Gala se encontró con que los presentes le veían como amado, cosa que por lo visto no le hizo mucha gracia. Y es que, como él ha explicado en entrevistas, el amante es un privilegiado porque viste al amado con las prendas que él trae:

mantos, bordados, oros, velas, como a un paso de virgen andaluza. Cuando aquello se acaba, recoge sus riquezas y va en busca de otra imagen que enjoyar”.


—Pues no sé yo—me estarás diciendo.—Está muy bien eso de ser amado, que te quieran y te idolatren.


Ya, pero ¿y si el amante se cansa? Se recupera, según Gala, encontrando otro objeto de su amor y encendiéndole nuevas velas. El amado, desposeído de su pedestal, se queda, literalmente, sin nada.


Extrapolando a la vida en general, ¿no te pasa que a veces te vuelcas en un proyecto, en una faceta, en un grupo y un día de pronto te cansas de no recibir lo que habías esperado? Y te vas con la sensación de que no valió la pena, que perdiste el tiempo.


Pero no has perdido, en mi opinión. El objeto de tu esfuerzo se quedará preguntándose qué fue de ti y tú sencillamente habrás encontrado otro lugar donde llevar tus velas, tus mantos y tus oros. Porque el dueño de velas, mantos y oros eres en verdad, solo tú.




No sé cómo lo llevas pero en mi caso, cada vez tengo más de amante.

Y ahí voy, cambiando de sitio las velas…






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